Comunidad taurina bilbaína

Comunidad taurina bilbaína

La vida pasa rápida. El día a día entierra para siempre las biografías de cientos de personas como si fueran pepitas. Incluidas las correspondientes a los personajes más notables de la sociedad bilbaína. De manera que son muy escasos los ciudadanos, incluidos los aficionados al Arte de Cuchares, capaces de recordar los nombres de los veintiún vizcaínos que han alcanzado el grado de ‘Doctores en Tauromaquia’. En estos momentos, Bizkaia todavía cuenta con dos matadores de toros en activo: Iván Fandiño e Iván Abasolo. El primero de ellos es una de las principales figuras del escalafón; aunque en su tierra no sea precisamente donde levante mas pasiones…Y el segundo orduñés, lucha para hacerse un hueco en los carteles.

 

A los bilbaínos, les sonará mucho menos los nombres y apellidos de Félix de Urcola, Pedro Gandarias o Eduardo Echevarría (Marqués de Villagodio), quienes dedicaron parte de su fortuna y afición a la cría del indómito toro fiero. De igual manera, en nuestros días seguimos contamos con tres grandes criadores de reses bravas nacidos en territorio foral: Isabel Lipperheide (Dolores Aguirre), Rafael Cruz (José Cruz Iribarren) y Andoni Rekagorri, sin olvidarnos de los hermanos guipuzcoanos, Ignacio y Luis Uranga (Pedraza de Yeltes).

 

Por poner un ejemplo mas, será mucho menor el número de mortales que conozcan la biografía de Julián Echevarria Artechevarria –ex concejal republicano del Ayuntamiento de Bilbao-, y progenitor de inolvidable escritor costumbrista Camarón -otro nombre y obra olvidadas-. Pues bien, los primeros años del siglo XX, Echevarria, en representación de cuatro ilustres capitalistas vizcaínos (Benigno Chavarri, Horacio Echevarrieta, Enrique Borda y José de Amezola), fue empresario de la principal plaza de toros de Madrid -hasta que falleció en un accidente de circulación cerca de Miranda de Ebro-, así como de los cosos de Barcelona, Sevilla, Valladolid y, ocasionalmente, Bilbao. En la capital del Betis convirtió en realidad el sueño de Joselito El Gallo, de construir una plaza Monumental -de corta vida-, para acoger a un numero mayor de espectadores interesados en admirar el arte del diestro sevillano. Y, precisamente, en el campo del empresariado taurino, siguen en activo los dos principales promotores taurinos del mundo: los guipuzcoanos, Choperas, que van por su quinta generación.

 

Solo hace unas cuantas semanas, el programa ‘Tendido Cero’ de RTVE, emitió, un excelente reportaje sobre las catorce plazas de toros de piedra que aún se conservan en la comarca de Las Encartaciones, a la vera de otras tantas centenarias ermitas, testigos silenciosas de la atávica tradición de lidiar reses bravas, como complemento a las festividades religiosas de cada una de esas localidades desde tiempos remotos. Y para información de los más incrédulos, en los montes de las Encartaciones y Orozco aún pastan algunas reses de raza montxina, a pesar de que hace varias décadas que no se permite su lidia en las plazas. En cualquier caso, no nos podemos olvidar de las numerosos asociaciones taurinas en las que se agrupa la afición local- además del centenario Club Cocherito-, comenzando por el Club Taurino, y siguiendo con las peñas Campera, Santurce, Algorta, Balmaseda, Llodio…

 

Dejamos para otro día los nombres de los hijos de Bizkaia: escritores y poetas, revisteros y periodistas, escultores y pintores -esculturas y pinturas, incluido el Gernika de Picasso-,… que inspiraron sus obras en la lidia del toro bravo.

 

Antonio Fernandez Casado

Presidente del Club Cocherito de Bilbao

Publicdo en Deia,  el 20 de agosto, 2016

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