Diccionario Taurino Guipuzcoano (De la plaza de toros de Arrásate-Mondragón al torero pintor, Ignacio Zuloaga)

 

Diccionario Taurino Guipuzcoano

(De la plaza de toros de Arrásate-Mondragón al torero pintor, Ignacio Zuloaga)

En primer lugar,  me gustaría aclarar que este libro pretende recoger de manera amplia la tradición taurina de la provincia foral de Guipúzcoa a lo largo de los dos siglos pasados. Hasta donde he podido averiguar, solo en los estertores de la última Guerra Carlista – por cierto, alrededor de 1875, dieron fuego al primer coso de Atotxa- y el verano de 1936 no se celebraron funciones de toros en San Sebastián. Y, por supuesto, durante los veinticuatro años (1974-1998) en que la ciudad no contó con plaza de toros a consecuencia de una operación de especulación inmobiliaria. Dicho esto, y lamentando que, por segundo año en casi dos siglos, no se celebren funciones taurinas en Donostia, el libro ‘Diccionario Taurino‘ pretende levantar acta de la tradición, protagonistas y escenarios en los que se ha desarrollado la Tauromaquia en Guipúzcoa.

 

De acuerdo con mis datos, ya la temporada de 1828, se celebraron varias funciones de toros navarros en la entonces conocida como Plaza Vieja.Es decir, que existe una tradición casi ininterrumpida de alrededor de 185 años de celebraciones en las plazas de toros de San Sebastián de manera regular. Por lo demás, las funciones taurinas – junto a los Sokamuturras- formaban parte fundamental de la programación festiva. Es más, la Semana Grande es una consecuencia de la manera que Pepe Aranatenía de promocionar las corridas de toros con objeto de atraer forasteros a la ciudad – básicamente franceses y madrileños- en coordinación con el Casino y el Ayuntamiento.

 

En el capitulo primero del libro, se recogen algunos los principales antecedentes históricos acerca de la Lidia en Euskadi, en general, y en Guipuzcoa, en particular, gracias a su vecindad con Navarra; donde parece probado sobrevivió una punta de ganado bravo descendiente del mítico Uro, parte del cual aun pasta en los montes de Lastur la se denomina razabetizumontxina a la que pasta en los montes vizcaínos.

 

De igual manera, en este mismo apartado aparece una pequeña semblanza de la Sociedad Recreativa Euskal Billera, promotora de números festejos de carácter benéfico a lo largo de cincuenta y cinco años consecutivos – entre 1905 y 1963, con el paréntesis de la Guerra Civil -, tanto en San Sebastián como en los principales pueblos forales (Azkoitia, Mutriku, Tolosa…); beneficios, que entre otros objetivos, sirvieron para financiar, en parte, la construcción del  hospital asilo Reina Victoria de Zorroaga, al Comité Anti Tuberculoso, a la Liga Anti Cancerosa, a la Santa Casa de Misericordia, al hospital de San Antonio Abad y de Nuestra Señora de las Mercedes. Y en alguna ocasión para mejorar la economía familiar de los soldados lisiados en las guerras del norte de África.

 

El segundo capitulo del libro, editado por La Editorial La Cátedra Taurina- en su colección Taurina Vasca-, aparece un historial resumido, -de además las seis plazas de toros de San Sebastián-, de los veintidós recintos taurinos más importantes de Guipuzcoa –desde Arrásate a Zumaia- donde se ha festejado con corridas de ganado fiero las celebraciones religiosas de San Juan, San Pedro, San Ignacio, San Marcial, San Fermín, Santiago, Santa Ana, San Roque, San Bartolomé, las vírgenes de Agosto y Septiembre, La Magdalena o Santa Anastasia. A veces en escenarios levantados ad hoc, y en la mayoría de las ocasiones en las principales plazas publicas, debidamente acondicionadas al respecto. De algunos de estas celebraciones tauromáquicas levantaron actas artistas tan significativos con Ignacio Zuloaga (Toros en Eibar), Darío de Regoyos (Toros en Pasajes), o Gustave Colin (Toros en Lezo).

 

Entre las anécdotas maschirenes relacionadas con los toros, se encuentra la protagonizada por el torero Minutola tarde que se inauguró la plaza de toros de Irun -el día de san Pedro de 1910-; tarde tuvo que comparecer en el ruedo vestido de pelotari tras extraviársele sus correspondientes ternos de luces en el tren en el que viajaba.

 

En tercer termino, El Diccionario Taurino Guipuzcoanorecoge una relación nominal de los 127 principales lidiadores de origen guipuzcoano, de distintas épocas y categorías, entre los que sobresale el gran LuisMazzantini-que rompió todos los moldes establecidos sobre el toreo clásico-, o el goyesco, Martín Bazkaiztegui Martintxo. En realidad, desde finales del siglo XIX y hasta nuestros días, hasta diez matadores de toros de alternativa son nacidos en Guipúzcoa(Mazzantini, Pedro BasauriPedrutxo de Eibar, Jose María Rekondo, Irineo Baz El Charro,Manuel Cruz Morenito de Jaén,Oscar DíazEl Trueno, Jose Ramón Martín, Leonardo Polo, Raúl Zorita e Iker Cobo). Actualmente, todavía uno y ellos continua en activo: Iker Cobo, ‘exiliado’ en las plazas de americanas para poder ejercer el oficio. Aunque no fueron menos importantes en la historia de la Tauromaquia de Guipúzcoa, los caballeros-rejoneadores,Alonso de Idiakezy, el más mucho más moderno, Kinttela. Por no hablar de la afición practica al arte de Cuchares, del boxeador de la tierra, Paulino Uzkudun.

 

Tal vez, entre todos estos matadores de hierro guipuzcoano, destaque el debatarra Manuel Egaña, quien no solo toreó en la mayoría de las plazas de provinciales y del suroeste francés, sino que vistió el traje de luces en la mismisama Gran Place de Bruselas. Por no hablar del aficionado practico, Ignacio de Zuloaga, promotor de numerosos festejos taurinos de tintes benéficos en Zumaia, y de una singular faena de selección y tienta de ganado fiero promovida en el barrio de Astigarrabia.

 

Y finalmente, en la cuarto y ultima parte de la publicación, aparecen lo principales empresarios de Atotxa, El Txofre, e Illumbe: José Arana, Sabino de Ucelayeta, Eduardo Pagésy de las cuatro generaciones del frondoso árbol de la familia Choperafundado por Severiano Martínez; actualmente dividido en dos exitosas ramas de empresarios taurinos en plazas de toros francesas, sudamericanas y españolas, incluida la Monumental de Madrid.

 

No obstante, no acaba con este libro la relación entre los toros y Guipúzcoa, escrito por este aficionado, pues dejo para otra ocasión el capítulo dedicado a las biografías de los revisteros, escritores y pintores de temática taurófila nacidos en esta tierra, entre los que destaca, Antonio Peña y Goñi.O las peculiaridades específicas del cartelismo taurino, del que es una buena muestra el ejemplar que ilustra la portada del libro, pues fueron numerosas las obras de Roberto Domingoque sirvieron para anunciador las corridas de la Semana Grande.

 

Antonio Fernández Casado

San Sebastián, 12 de agosto de 2013

Editorial La Cátedra Taurina (Colección Tauromaquia Vasca)

www.editorialacatedra.com

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