La Cátedra Hotelera. Gran Hotel de dos habitaciones

 

 

La Cátedra Hotelera

 Grand Hotel de dos habitaciones

 Alojarse en un hotel a la medida de los gustos personales de grupos concretos de usuarios es cada vez mas usual. La tendencia actual es que los hoteles no se parezcan como una gota de agua a otra. Menos habitual es encontrar un establecimiento con dos únicos cuartos. Muchísimo mas extraño es que sus dos exclusivas estancias formen parte de la puesta en escena del stand de una feria de muestras de arte moderno. Lo  más sorprendente es que se pueda pasar una noche en uno de estos improvisados cuartos, previo pago de su tarifa correspondiente.

Este es el caso del Al´s Grand Hotel, un establecimiento hotelero instalado, el pasado mes de marzo, dentro de una gigantesca tienda de campaña de la feria de arte, Frieze de  Nueva York, durante cinco dias y correspondientes noches. Este original proyecto hostelero está inspirado en una legendaria propuesta de similares características ya llevada a la práctica en Los Ángeles, en 1971, por Allen Rupember, un activista, pionero del movimiento artístico conceptual.

En estos aposentos, la ‘Suite Nupcial’ y la ‘Habitación de Jesús’ (Jesús Room), costaba dormir 350 dolares, una de las cinco noches que permanecía abierta la muestra artístico-hotelera. Ambas moradas pretendían imitar a nuestro propios domicilios. Aunque en ambos casos, se supone, eran otras obras de arte muy poco vanguardistas, pues estaban inspiradas en el espíritu del hotel de los años treinta que aparecía  reflejado en el film, Grand Hotel.

La sala de arte y exposiciones cerraba sus puertas a las 9 de la noche, momento en el que solo permanecía allí los clientes con las reservas del mini-hotel confirmadas. Por otra parte, el establecimiento contaba aparentemente con todos los equipamientos habituales en esta clase de establecimientos: desde el vestíbulo al mostrador de recepción – en el que no faltaba la antigua campanilla de plata que servía para llamar la atención de los botones-, el rack de reservas, los ceniceros de plata sobre las mesas del vestíbulo, el  bar, el cuarto de baño… Nada se sabe acerca del personal que atendía las estancias nocturnas,

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Antonio Fernández Casado

Editorialacatedra@editorialacatedra.com

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