Saturio Torón Goyanes (Extracto del libro: Garapullos por Máuseres. La fiesta de los toros durante la Guerra Civil, 1936-1939)

Saturio Torón Goyanes

(Extracto del libro: Garapullos por Máuseres. La fiesta de los toros durante la Guerra Civil, 1936-1939)

El primer día de 1937, la explosión de una granada segó la vida del estoqueador de reses bravas Saturio Torón Goyanes (Tafalla, 1902) cuando comandaba un batallón de milicianos en el frente de Somosierra. Otras versiones sitúan el óbito en las proximidades de Pozuelo mientras cavaba una trinchera defensiva. La propaganda franquista extendió la patraña de que le habían asesinado por la espalda sus propios camaradas cuando intentaba desertar. En 1936 fue uno de los miembros del mundillo taurino que participó activamente en el asalto al Cuartel de la Montaña. El recio torero navarro dejó sin protección a una joven esposa viuda y seis hijos de corta edad.

Torón fue uno de los pocos profesionales que no simultaneó la lidia con la milicia. Espada de humilde biografía, constitución atlética, considerable nobleza y gran generosidad, exhibía en los redondeles tanto valor como torpeza. En los inicios de su carrera compaginó la práctica del boxeo con el arte del toreo. También fue alumno de la escuela de periodismo de El Debate, y ejerció de corresponsal del diario La Nación durante la revolución asturiana de 1934. Al parecer, su nombre también figuraba entre los colaboradores iniciales del diario falangista Arriba.

El espada tafallés aprendió el oficio a las órdenes de diversos espadas de trayectoria humilde en numerosos redondeles de las geografías navarra y aragonesa. Tras sortear múltiples vicisitudes en plazas de segunda y tercera categoría consiguió recibir la alternativa en los sanfermines de 1930 (completaban el cartel Marcial Lalanda y Félix Rodríguez).

En su primera temporada en el escalafón superior perfeccionó notablemente la técnica de sortear ganado fiero gracias a la experiencia acumulada en los ruedos mexicanos durante el invierno anterior. El 12 de abril de 1931 confirmó la alternativa en Las Ventas (con Fausto Barajas y Antonio Posadas, en un encierro de Bernaldo de Quirós).

Como el espada navarro no conseguía hacerse un hueco entre los matadores de postín decidió integrarse en las filas de los subalternos, trabajo que ejercía cuando estalló la Guerra Civil. Solo unos meses antes se había jactado de militar en Falange Española, por lo que, coincidiendo con una actuación en el coso de Tetuán de las Victorias, las calles de este municipio amanecieron empapeladas con pasquines que denunciaban la militancia azul del torero. Sí parece comprobado, de acuerdo con el testimonio del escritor Rafael García Serrano, que Saturio Torón vestía el uniforme falangista en las inmediaciones del Teatro de la Comedia la mañana en la que José Antonio Primo de Rivera pronunció el discurso fundacional de la Falange.

 

… me fijé en que cerca de nosotros estaba, brazo en alto, un matador de toros de Tafalla, de nombre Saturio Torón, que lucía una corbata roja cuajada de pequeños yugos y flechas en negro, o al revés […] Por razones de paisanaje, yo había sido un entusiasta de aquel diestro, arrolladoramente valeroso, seco y poco artista, comedor de toros, porque es que se los tragaba, pero capaz de anegar de emoción una plaza hasta la fatiga del respetable, que llegaba a sentir miedo físico en su apacible seguridad […] Le vi tomar la alternativa en los sanfermines inmediatamente anteriores a la proclamación de la República […] Se transfiguraba en banderillas. Andaba siempre cogido y no dominaba los secretos de la lidia, pero era valiente hasta la temeridad, y después de renunciar a la alternativa y trabajar nuevamente de banderillero, ingresó en la escuela de periodismo de El Debate […] Saturio Torón moriría unos meses después de capitán rojo, frente a nosotros en Somosierra […] Murió, según se cuenta, al explotarle un mortero. Al mirar las posiciones enemigas acaso las viera como un tendido abarrotado por aficionados de Olite, de Tafalla, de Tudela, de toda Navarra, que unos años antes le habían aplaudido en Pamplona[1].

 

En cualquier caso, se cree que para eludir los problemas que le causaba su supuesta empatía falangista, el mismo 18 de julio Saturio se integró en las milicias populares para garantizar su seguridad personal. Ya en los primeros meses de guerra, integrado en el Batallón Galán, resultó herido de gravedad en la sierra de Guadarrama. Las heridas le permitieron conseguir el ascenso a capitán.

Antonio Fernández Casado

Extracto del libro: Garapullos por Máuseres. La fiesta de los toros durante la Guerra Civil, 1936-1939.


[1] Rafael García Serrano: La gran esperanza. Barcelona: Planeta, 1983.

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