Toros y política municipal bilbaína

Toros y política municipal bilbaína

El de 1978 fue un año muy complicado para la fiesta de los toros en Bilbao. Los cambios políticos se encontraban en su punto de mayor efervescencia. La sustitución de los colores rojigualda de la enseña española -presentes en la plaza de Vista Alegre por doquier- por el rojo y blanco de la Villa, fue la excusa que movió a muchos espectadores a boicotear su asistencia a las Corridas Generales. No sirvió de nada, que la bandera nacional siguiese ondeando en lo más alto del coso. Incluso los reputados críticos de ABC y El País no acudieron a su habitual cita agosteña. Vicente Zabala, con numerosos y selectos amigos en Bilbao, no se sentaría nunca más en los tendidos del coso bilbaíno. Por el contrario, Joaquín Vidal se vio obligado a retornar a Bilbao el miércoles de las Corridas Generales, aunque el sábado ya se encontraba cubriendo una corrida en Almagro…En las mismas fechas de un año después, levantaba acta de la feria de Almería. El resultado fue que la taquilla se resistió unos cuantos años hasta que poco a poco las Corridas Generales consiguieron recuperar el pulso perdido.

 

Los años anteriores a 1982, con la llegada de la democracia, fueron tiempos de una gran inestabilidad social. La política envolvía todos los pasajes de la vida cotidiana de la Villa, incluida la celebración de los festejos taurinos. Fueron años en que la fiesta brava estuvo en peligro de desaparición. Algunos partidos políticos mezclaron la ancestral tradición taurina de Bilbao con los años negros del franquismo. Y una de las consecuencias más visibles fue el enrarecido clima que se creó. 

Después de 26 años seguidos, la temporada de 1981, los hermanos Martínez Flamarique organizaron por última vez las Corridas Generales por su cuenta y riesgo. El año siguiente, cambiaron el estatus de empresarios por el de asesores de la Junta Administrativa. Con este cambio estratégico, la empresa guipuzcoana se aseguró unos beneficios menores –seguros y sin riesgo- sin perder el prestigio que le daba el coso de Abando. En esta decisión también influyó que, en estos momentos, Manolo Chopera gestionaba Las Ventas madrileñas. Consecuentemente, la Junta Administrativa recuperó la organización directa de los festejos que se programaban en Vista Alegre. 

Al mismo tiempo, se intentó que las Corridas Generales tuvieran un tinte más popular -sokamuturraincluido -del que históricamente habían carecido, en línea con los sanfermines pamplonicas, lo que llevó a las gradas a numerosos grupos de komparsas. Aunque con el paso del tiempo, este experimento artificial no consiguió arraigar. Poco a poco las agrupaciones populares fueron abandonando Vista Alegre para concentrar sus actividades de las txoznasdel Arenal.

 

Las Corridas Generales de 2007, estuvieron avaladas por los mejores registros de espectadores que se recordaban en Vista Alegre desde hacía muchos años: 107.000 -65.000 abonados-. En total se recaudaron algo más de 4.000.000€, lo que dio lugar a un superávit de 900.000€.  El pasado año de 2018 -entradas promocionales y pases de favor incluidos-, la asistencia al mismo numero de festejos se situó en alrededor de 61.500 espectadores, casi la mitad que diez años antes.

Cuando en 2015, tomó posesión del cargo el actual alcalde de la Villa, Vista Alegre había cerrado la asistencia a las Corridas Generales de 2014, con 75.490 espectadores (31.500 menos que cuando asumió la presidencia de la institución). El pasado 2018, según declaró a Deia, el hombre fuerte de la Junta y concejal del PNV, Tomás del Hierro, sólo acudieron 61.500 espectadores. Es decir, que desde su llegada de Aburto a la Alcaldía, se han perdido 14.000 espectadores; quien desde que aterrizó en el Ayuntamiento no se cansó de afirmar a quien le quisiera oír que había heredado un contrato firmado por su antecesor cinco años antes. Gestión aparte, en el Pleno Ordinario celebrado el 25 de mayo de 2017, Aburto intervino para afirmar (se puede consultar en la web municipal): 

…en el 2018 vamos a acometer un modelo de gestión diferente. Y ese debiera ser el punto en el cual pudiéramos trabajar todos, en base a criterios de concurrencia y transparencia tal y como se dice en la enmienda del equipo de gobierno…”; para finalmente acabar proponiendo al pleno la aprobación del siguiente texto: “El Pleno del Ayuntamiento de Bilbao insta a sus representes en la Junta Administrativa de la Plaza de Toros de Vista Alegre, a que impulsen diferentes modelos de gestión de la actividad, implementando criterios de transparencia y concurrencia”.

Por lo que se ve las palabras se las lleva el viento aunque quedan debidamente registradas en el acta del pleno para que el próximo mes de mayo los aficionados bilbaínos sepan a quien tienen que votar.

 

 

 

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